viernes, 1 de abril de 2016

COLITA DE PATO II: LA CHISPA DE RUE EN EL CORAZÓN DE PRIM (Capítulo 32)


No hay agentes de paz rodeando a la gente de la plaza. Creo que todos nos preguntamos qué pudo haber pasado.
       Esperamos varios minutos antes de hacer algún comentario, esperando tal vez la aparición de los animadores del Capitolio para saber que pasó

       Es una doble sensación; por una parte quisiera saber de una vez que pasó con mi hermana, con Peeta, con los demás, pero a la vez tengo miedo de enterarme de algo irremediable, de algo que he estado temiendo desde que mi nombre salió en la cosecha pasada y que Katniss tomara mi lugar.
      Las voces de las personas empiezan a romper el silencio. Parece que en la plaza hay algunos que saben algo de electricidad. Mencionan que Katniss podría haber provocado algo así como un cortocircuito y que eso haya dejado sin electricidad al Capitolio o al menos a todo el sector de los juegos y la transmisión.
--Beete quería hacer eso antes que ella—dice uno –Era algo planeado – agrega.
--Johanna le quitó el transmisor para evitar que la rastrearan – escucho a otra persona
--Claro—lo apoya un tercero—si hubiese querido matarla lo habría hecho—
--Nadie atacó a Peeta--
--Tal vez quieran rescatarlos, tal vez ya lo hayan hecho—comenta con cierta emoción la mujer dueña de la tienda de dulces.
       Madge se acerca y me dice:

--Voy a ir a casa a ver si papá ha recibido alguna noticia al respecto—Noto cierta resignación y desesperanza en su voz.
       Antes de irse me abraza a mamá y a mí con fuerza.
        No habrán pasado diez o quince minutos cuando todas las luces del distrito se apagan. Gracias a que hay luna llena no quedamos a oscuras por completo. Nadie se mueve de la plaza.
       El primer aerodeslizador llega un rato después, seguido de un segundo y otro más. Quedan fijos en el aire sobre el distrito.

--Creo que será mejor que regresemos a nuestras casas—sugiere Gale. Pretende hablar con tranquilidad, pero su voz se nota alterada.
--Seguramente la electricidad volverá y así podremos enterarnos que pasó—agrega Delly.
       Poco a poco iniciamos la retirada. Habremos caminado una cuadra cuando sentimos la primera explosión. No llegamos a reaccionar antes de escuchar dos o tres más. Recién ahí caemos en la cuenta de que los aerodeslizadores están bombardeándonos. Y vemos alzarse enormes lenguas de fuego.
        En un momento el temor y la incertidumbre se apoderan de todos. Dos aerodeslizadores parecen dirigirse hacia donde estamos nosotros.


      De pronto Gale empieza a gritar
--A la pradera, a la pradera. A la zona del alambrado flojo. Lleven ahí a la gente—
       Entiendo que se está dirigiendo a los que conocemos ese lugar así que yo también empiezo a gritar o a los cuatro vientos que nos sigan. Mamá y yo repetimos que vayan a la pradera hasta quedar sin voz. Otros nos ayudan repitiéndolo.
De pronto el recuerdo se me clava como una espina. No puedo dejarlos
Tengo que ir por Buttercup y Lady—le digo a mamá.
--Hija, no...-- empieza a decirme y noto una desesperación creciente en su voz.
      No puedo evitar recordar la noche anterior cuando Buttercup me rescata de una pesadilla por enésima vez. Escucho balar a Lady una y otra vez.. Me abrigo un poco y salgo a ver qué sucede. Buttercup me sigue. Extrañamente no está dormida sino que, por el contrario, esta despierta y vivaz como cuando me espera para ordeñarla.
Me quedo un rato con ellos fuera de la casa ya que no hace frío. Cada vez que me levanto para regresar a mi habitación Lady reanuda sus balidos como si temiera quedarse sola. Parece asustada por algo, incluso el mismo Buttercup maúlla suavemente y se restriega contra las patas de mi cabrita como si él también quisiera darle ánimos.

      No puedo dejarlos ahora.
--Prim, Prim—escucho de pronto al panadero—ayúdame con estos niños, están heridos--. Pero no se detiene para que los atienda sino que con ellos en brazos se dirige hacia la pradera. Gale ayuda a los que están más desorientados.
       Veo los niños que lleva el panadero. Lloran a lágrima viva pero no se le nota algún a herida. No tengo más remedio que seguirlo.
      Nos acompañan permanentemente el sonido de las explosiones, de los gritos, de los lamentos. Creo que cada uno de nosotros estará pensando a quién habrá matado esa explosión, o la otra, o esta de recién.
       Llegamos al lugar de la cerca dónde alguna vez pase con mi hermana y con Gale. Entre él y algunos conocidos la tiran abajo

       El panadero cruza la cerca con nosotros. Una vez del otro lado se detiene y deja a los dos pequeños en el suelo.
--Cuídalos Prim—me dice. –Ahora dependen de ti--
       Yo lo miro sintiendo que poco a poco una tenaza empieza a desgarrar mi corazón, como si aún pudiese ser más lastimado.
--Debo volver a buscar a mi familia—
        No puedo evitar tomarlo de una mano. Sus ojos se clavan en los míos.
--No puede ir-- le dice alguien--, es una muerte segura—

        Esas palabras hacen que lo toma de su mano con más fuerza, pero él parece no haberlas oído ya que me mira fijo y me dice:
--Los cobardes mueren muchas muertes...--
--... los valiente sólo una—completo yo soltándole la mano.
       Ya no volvería a verlo.
       Conteniendo las lágrimas voy a revisar a los pequeños que él llevaba. No tenían ninguna herida. El padre de Peeta había inventado eso para que no me arriesgara a ir a buscar a Buttercup y Lady. Siento una mezcla de gratitud y pena a la vez. Tal vez estén balando y maullando llamándome. El dolor es demasiado fuerte.
         Gale aparece bastante herido y con un par de quemaduras. Las recibió tratando de rescatar a la mayor cantidad de personas posibles. Las últimas que llegan son las más heridas. El panadero no regresó. Ni Madge tampoco. Ni tantos otros. Guiados por Gale nos internamos bastante en la pradera. Hasta llegar a un sitio bastante despejado con una construcción que parece muy antigua.

      Los aerodeslizadores no nos siguieron. Parece que se retiraron. A nuestras espaldas y tapados por la alta vegetación sólo podemos ver densas columnas de humo. Nada queda ya.
       Gale es quien evita que caigamos en la desesperación. Nos tranquiliza diciendo que van a buscar comida que él conoce el lugar. Y así lo hace acompañado de varios compañeros de trabajo de él.
        Mientras tanto mamá y yo nos ponemos a atender a varios heridos. Por momentos pienso que tal vez Lady presentía lo que iba a pasar y quería advertirme
      Curiosamente no tengo miedo, pero sí una profunda tristeza y preocupación de cómo vamos a sobrevivir.
     Gale regresa al rato con animales que ha cazado, frutas y verduras. Deciden hacer fuego ya que por lo visto los aerodeslizadores abandonaron el distrito. Debo insistirle a Gale para que se deje curar las heridas que so bien no son profundas requieren cierta atención.
      Así pasamos todo el primer día y un segundo. Creo que Gale tiene planes de internarnos más en la pradera para evitar problemas si regresan los aerodeslizadores al distrito 12.
        A la tarde del tercer día oímos un rumor que se hace cada vez más intenso. Hasta que vemos el aerodeslizador prácticamente sobre nuestras cabezas. Es el fin.
       Nadie parece querer corre ya. Mamá me pone sus manos en mis hombros y miramos hacia las naves esperando el fin. En ese momento una de las puertas del aerodeslizador se abre y cae una escalerilla
       Aparecen varias personas vestidas con uniforme gris. De inmediato empiezan a decir que no temamos que vienen a rescatarnos.
       Detrás de los primeros ocho o diez que bajan aparece Haymitch. Parece sobrio aunque su aspecto dista de ser saludable.

--Tu hermana está a salvo—me dice a modo de saludo. Pero se lo nota devastado. LA noticia me alivia en parte pero me anuncia otra novedad que no es buena. Lo miro fijamente.
--Peeta fue atrapado por el Capitolio—me dice. Pienso en él y pienso en mi hermana y en cómo pretendía salvarlo. Haymitch parece no poder sostener mi mirada. Noto que en su rostro tiene una herida como si alguien lo hubiese arañado.
      No puedo dejar de preguntar por los demás. Ya no tengo dudas de que también trataron de mantenerlos con vida. De salvarlos.
--¿Y los otros?—
--Rescatamos a Finnick pero agarraron a Johanna—
--¿Por qué todo esto Haymitch, por qué?—
--Es la revolución—escucho decir a Gale.-- El comienzo de la libertad—
       Nos ayudan a acomodarnos en el aerodeslizador. Escucho que nos van a llevar al distrito 13 y recuerdo que a veces Katniss hablo algo en sueños sobre eso, lo cual aumenta mi incertidumbre.
         Gale dijo que esto podía ser el comienzo de la libertad. Suena bien, creo. Sin embargo yo sólo puedo pensar en cómo estará mi hermana, y en Peeta prisionero del Capitolio. Y en todos los que probablemente hayan muerto como el padre de Peeta, o Madge.
       Y mis adorados Lady animándome con sus balidos y Buttercup que ya no está para arrancarme de mis pesadillas.

         Vuelvo a mirar a Haymitch. Por su expresión noto que sus pensamientos están muy lejos de ese lugar. Tal vez estén el mismo lugar que los míos.

4 comentarios:

  1. Ooooh. Lindo! ahora sabemos porque Prim no volvió por sus mascotas, lo del panadero es duro de no regresar estaría ahí para consolar a Peets :( Prim me llega al corazón, es tan buena que es incapaz de no pensar en las muertes y sufrimiento que trae lo que ha pasado. Aunque signifique la libertad. Sigue pronto!

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por tu comentario!!!! Y por leer la historia!!!!! Siepre he tratado de pintar a Prim de la manera mas "real" a ella posible!!!!!

    ResponderEliminar
  3. Holiii!!!! Es preciosa la historia que estas escribiendo sobre Prim y Katniss. Me has echo llorar, reír..... Eres alucinante escribiendo Luciana salvatori😊

    ResponderEliminar
  4. Holiiii!!!! recién descubri el blog y sinceramente me encantó!!!sigue así genia!!! LJDH por siempre!!!

    ResponderEliminar